Economía naranja para la salud

Invertir en salud es la mejor decisión tanto para una persona como para las comunidades. Un país sano construye mejores caminos, infraestructura y forja con energía y fuerzas su propio destino. Todo es posible de superarse si hay salud, alcanzando metas a las que los pueblos enfermos no pueden llegar.

Según el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), el concepto de economía naranja es el de “un conjunto de actividades que de modo encadenado permiten que las ideas se transformen en bienes y servicios culturales, cuyo valor está determinado por su contenido de propiedad intelectual”. Asociado esto, principalmente, a todo tipo de emprendimiento. El término de economía naranja podría ser involucrado al concepto de salud, recalcando los componentes culturales que determinan el bienestar de los pueblos y de las personas. Mejorar los estados socioeconómicos de cada individuo se constituye en una necesidad para lograr el control o manejo adecuado de muchas enfermedades a través de la medicina preventiva o de una atención oportuna con alta tecnología y manejo científico. Al respecto, José Antonio Ocampo, codirector del Banco de la República, lo corrobora diciendo que “es importante involucrar ciencia y tecnología como otra forma de creación dentro del desarrollo. Por lo que duplicar el gasto en ciencia y tecnología es absolutamente esencial como en cualquier política de largo plazo en aumento de la productividad”.

El presidente Iván Duque ha iniciado una cruzada para impulsar sus propuestas de campaña sobre la economía naranja, la cual debemos apoyar, y es el momento para involucrar en sus desarrollos la ciencia y la tecnología como fuentes innovadoras que deben ser valoradas para lograr nuestras propias soluciones. Se necesita dar un vuelco ágil y efectivo en las políticas de Colciencias como entidad que impulsa estos sectores, apoyando una investigación organizada y dirigida, no solo para el beneficio de unos pocos sino también para crear una cultura investigativa desde los inicios en escuelas, colegios y universidades. El costo de no contar con nuestro propio desarrollo científico es tan elevado que nos hace permanecer bajo el dominio de aquellos países más avanzados.

Incluir al Ministerio de Salud en las propuestas de Economía naranja sería una buena decisión y al mismo tiempo impulsar instituciones hospitalarias que tengan un desarrollo acorde no solo a nivel asistencial sino a nivel de la investigación, permitiéndole al país mejorar una participación con la Economía naranja que, según la Cámara de Comercio de Bogotá, produce en el mundo USD4,2 billones al año, de los cuales América Latina y el Caribe se llevan USD170.000 millones. De otro lado, el ministro de Comercio, Industria y Turismo, José Manuel Restrepo, anunció una nueva emisión de bonos de Bancóldex para el impulso de las empresas que hagan parte de la llamada Economía naranja que permitan acelerar el desarrollo de las mismas. Conclusión, a la salud también hay que pintarla de naranja.

Tomado de El heraldo.

https://www.elheraldo.co/columnas-de-opinion/alvaro-villanueva/economia-naranja-para-la-salud-560410

2019-05-06T01:23:20+00:00